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La Coctelera

Miguel Ángel Lizaranzu

RELATOS Y POESÍA - - Mantenimiento y actualizaciones: AGUSTÍN LÓPEZ

Categoría: Sin clasificar

9 Agosto 2006

La casa de los relojes suizos

16 de junio de 2003, Sevilla

Resulta divertido hablar de espiritualidad, el refugio interior, el paraíso secreto que, se supone, todo hombre lleva dentro de sí mismo.
Yo tengo mi santuriao privado en la mente, y cuando me agobio, pienso en él y me relajo.
No siempre funciona, pero es bueno para las noches de insomnio o para cuando sientes ganas de matar a algún hijoputa que te está jodiendo el momento.
Lo llamo "la casa de los relojes suizos" y es un sitió imaginario que recuerdo de un sueño.
En el sueño, yo estaba en la nieve, en una montaña, hacía mucho frío aunque el paisaje permanecía sereno, quiero decir que ni soplaba el viento ni había grandes tempestades, sólo yo y el paisaje tranquilo de fondo.
Apareció ante mí, como en el cine, en el siguiente plano, frente a frente, un enorme caserón de madera, parecido a un gran valneario, hecho a base de troncos de árbol y decorada toda su fachada con enormes relojes de cu-co, de relojes suizos que funcionaban a la vez, pero sin hacer ruido, con un "tic-tac" de lo más cariñoso, miles de relojes decorando la fachada, la puerta estaba abierta, y en el umbral estaba yo.
Estaba en la gloria, ya no hacía frío, era perfecto, un paraíso de bienestar con solo estar allí, dentro sería mejor sin duda, pero no era necesario pasar, porque yo ya estaba bien afuera y no visité el interior de la casa, me quedé allí extasiado respirando y viviendo aquel momento.
Utilicé esta anécdota del sueño para una obra de teatro, para ilustrar a la utopía por autonomasia.
He vuelto a soñar en más ocasiones con la casa, y nunca entro dentro, soy feliz sin entrar, rodeado de relojes de madera que sólo hacen ruidos cariñosos.
Yo la situo en Sierra Nevada, y me gusta inventarla como leyenda, como imaginando que realmente existe ese sitio y que yo algún día lo encontraré y permaneceré feliz frente a su umbral.
Este sueño es de 1998, y es muy intenso, tan intenso como para que yo a mis años escriba acerca de este tipo de gilipolleces.
La casa de los relojes suizos es un símbolo muy personal que me hace pensar a menudo acerca de la sencillez de las cosas, del camino pausado del exceso, del reposo, de la energía desperdiciada.
Quiero morirme allí, porqué sé que lo haré bien y sin miedo, quiero que la eternidad consista en mirar una casa de madera adornada por relojes silenciosos.
No quiero psicoanalizar mi sueño, sólo rezo para volver a sentirlo una y otra vez, porque nunca se hace aburrido, nunca es pesado, tan solo tranquilo y sinuoso.
Me gusta escribir sobre esto, me hace sentir muy bien.
No me importas para nada, raza humana, cuando estoy en mi caserón de madera.
Yo sí tengo (si no el poder) la libertad absoluta.
Ese ejercicio consiste en ir a vender la vida, esa vida de mierda que creemos vivir a diario, ya seas pordiosero, ricachón insaciable o etíope.
Esta historia consiste en "reblandear" la realidad, no con drogas ni con sueños, ni evadiendose de la "idem" para no matar al hijoputa de turno, no, no se trata de eso.
¿Estoy perdiendo aceite de nuevo?, ¿otra vez empieza este tío a darnos la puta brasa?, noooo, la tranquilidad también es violencia, la paz en su centro, sólo es pura violencia.
La violencia de mi sueño es paz. Mí paz.
Reivindico este pesar de alegría, esta fabulosa pesadilla de nombres varios.
La pelea impertinente contra la quietud.
Vosotros a lo vuestro y nosotros, nosotros siempre "a lo otro". A "ello" voy, a dejaros siempre en bragas y sin aclararos una mierda, porque no lo sé, porque no lo comprendo, porque yo y mi maldita casa, me las pueden meter por el culo.
Es hora de devolver todo lo que robamos, lo que nos dejaron y lo que prestamos, ahora, dentro de poco, todos en pelota. Con la penúltima luz del atardecer, tendremos que olvidarlo todo.
Hacer prosa o hacer poesía, dejarlo claro, ¿artículo o crítica?, ¿jerogríficos u horoscopos?.. joderos.
Yo he comenzado esta charla, y también yo pienso acabarla. "Un, dos, tres, responda otra vez", "cu-cu", "cu-cu", tirorareen-ra-ren".

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8 Agosto 2006

Un día cualesquiera

30 de abril de 2002, Sevilla

¿Cuándo ha comenzado todo esto?, siento una palpitación en la pierna, algun nervio descontrolado, no para de batirse entre el músculo, en el centro de la carne, plip, plip, plip...
Cuando empezó yo no estaba, me pilló cagando.
"Primero hay que vivir", me dijeron, "después tendrás tiempo para comprender".
Sin embargo no había nada que comprender.
El recuerdo tenía nombre y apellidos, y fecha, pero eso tampoco importaba.
Aquella era una de mis noches, alcohol y porros, y para variar estaba sólo, en Granada, simulando que estudiaba a ojos del mundo, pero "la mierda" que llevaba encima desmentía a mi verdad.
Habían pasado ya dos horas desde que entrara en aquel bareto para comprar tabaco y me "enganchara" con un viejo a "sangrarle" copas.
-Me caes bien, tú si que sabes de la vida, hijo, no eres como esos vagos que viven con sus padres y se drogan y alborotan y no creen en nada...
-¡Claro, abuelo! yo no soy así, su generación sí que sabía donde estaba, vendería mi culo al diablo por haber nacido en su época...- hice un gesto disimulado para que viera que mi copa estaba vacía.
-Oh, has acabado tu copa...¡Joaquín!, ¡vuelve a llenar a este muchacho!...
-No se moleste, yo...
-¡Otro Ballantines con cola!, nada, nada, yo te invito a las que haga falta...
-Gracias, abuelo, es usted un sol...
Y lo era, un "solete" de mierda al que iba a exprimir, odiaba a todos esos viejos que iban contando batallitas de su juventud por los bares y tabernas, pero con el tiempo y leyendo a Bukowski, había aprendido que siguiéndoles la corriente te podían solucionar muchas borracheras, y aquel mamón ya era mío.
Una hora y media más tarde estaba "servido" y el bar cerrando, tan sólo quedábamos en el antro: el camarero, el viejo y yo.
-Bien, abuelo, ha sido...ha sido...todo un placer charlar con usted... en otra...ocasión invito yo...
-Ten cuidado y no tropieces...-me dijo tambaleandose.
Salí a la calle tropezando, encendí un cigarrillo y pensé que no quería llegar al piso todavía, así que andé, andé durante largo tiempo sin saber por donde, pasé "el alcampo", la zona de "la cartuja" y no sé como cojones llegué a un descampado.
-Mierda...- y me caí de culo al suelo.
-Me voy...a cagar...en la puta...-balbuceé.
El resto de lo que me aconteció esa noche fue jodidamente extraño...
Primero música, nada conocido, una música sin base, pero agradable, luego luz, luz blanca que lo cegaba todo, aire levantando al polvo, yo tenía asma, alergia al polen del olivo, tuve que hacer uso de mi "aspirador", aquello era el mes de Mayo y yo encima fumaba como un cochino...
No tenía miedo, porque estaba borracho.
-¡Venid a partirme la cara, cabronazos!...
Tras la luz, un vacío en mi memoria, en el espacio y en el tiempo, después me encontré en el interior de un recinto metálico, rodeado de tres pequeños cabezones que hablaban mi idioma.
-No tengas miedo, somos amigos.
-¿Quién tiene miedo?, ¡capullos!, ¡volved a dejadme donde estaba u os parto el careto, marcianos de mierda!...
-Queremos ayudaros, hemos venido para salvar a vuestra raza y para traer la paz y la felicidad a vuestro mundo...
-Vosotros sois unos gilipollas...
-¿Qué significa "gilipollas"'?
-Gilipollas es ser un idiota, un subnormal...
-¿Qué significa "idiota" y qué significa "subnormal"?- pensé un rato...
-Lo que vosotros sois... mirad, creo que así no vamos a ninguna parte...yo estoy muy ciego, y vosotros sois muy feos, es posible que ni siquiera tengais sexo, aunque tal como voy no creo que se me empinara...de modo que sólo veo una solución a esto...¿confiaís en mí?
Se miraron entre ellos durante unos segunos, después asintieron con la cabeza.
-Seguidme, pequeños portadores de la paz y la felicidad, seguidme...
Lo que ocurrió después no logro recordarlo con claridad, cuando desperté habían pasado dos días desde que me metí en el bar con el viejo, sólo sé que junto a mi almoada habían cien millones de pesetas atados en fajos de mil y una factura de "un gran circo mundial" firmada por un tal "Mr. Giovanni", como concepto de pago por los "monitos cabezones de las otras galaxias".
No sé si lo hubieran conseguido, lo de la paz y la felicidad, todo eso me sonaba a mierda, pero a mí si que me solucionaron el problema con el alcohol durante unos cuantos años, no tendría que volver a "sangrar" a ningún viejo hasta que se me acabase el dinero, y no tendría que pedir más whisky barato, a partir de ese día sólo chivas regal y cardhú de 12 años...

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8 Agosto 2006

Columnista

25 de junio de 2003, Sevilla

Tenía que escribir una jodida columna, pasé horas dandole vueltas a la cabeza y no se me ocurría nada, así pues, salí a pasear para ver si las musas me escupían algo, pero a mí las musas, siempre me pillaban cagando.
Me acerqué hasta el parque, dí un par de paseos, llevaba un rotulador eddie encima y me puse a escribír mi nombre en las columnas de alabastro que había en el estanque.
"Menudo cerdo", pensé, "destrozando el bonito inmobiliario público con tu asquerosa letra y tu asqueroso rotulador"... pero también pensé: "bueno, un día es un día, y los años de romper cabinas y quemar papeleras ya quedaron atrás..." y seguí escribiendo, luego dibujé un cipote con alas, y me dio un poco de remordimiento por si lo veía algún niño, pero no duró mucho, ¿qué cojones podría sorprender hoy en día a todos esos monstruitos?.
Estaba ya terminando de garabatear el cuarto pilar, mientras pensaba en esta serie de banalidades, un agente de la policía municipal se me acercaba por la espalda, me dio unos toquecitos en el hombro.
-¿Qué pasa, artista?, ¿desarrollándo el talento?...
Lo miré sorprendido, pero no pude contestarle, me dejó el tiempo justo para sacarle dos cabezas de ventaja corriendo, el tipo era viejo y gordo, así que gané la carrera. Cuesta arriba además.
Llegué hasta un barrio en obras de las afueras, respiré aliviado y me encendí un cigarrillo.
"Bien, ya has escrito tu columna, y no una ni dos, no... ¡cuatro, cuatro columnas!, ¡ni siquiera los pumas son capaces de tales hazañas!", y sonreí satisfecho.
Cuando llegué a casa me calenté una sopa prefabricada y me bebí mil cervezas.

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8 Agosto 2006

Togas y cortes de mangas

sudo, soy un becerro.
sería interesante que alguien publicara todo esto.
no sólo interesante, es urgente que se conozca y se sepa.
nos llevan a juicio, que bien.
no quieren que de nuevo se parta, no quieren dejaros pensar, eso está muy bien por vuestra parte, pero ya es inevitable. me estáis haciendo publicidad gratuita, gracias, gracias... ¿qué sería de mi sin vosotros, pérfidos estúpidos?.
tengo la sensación de que soy algo grande, de algo que no cabe en su pellejo; todas estas molestias por mí... con lo sencillo que yo soy... gracias, gracias...
de veras que es algo que no me esperaba, pero si es esta mi oportunidad, la aprovecharé, os lo prometo, no voy a defraudarme, la cogeré bien cogida por los huevos y no dejaré que se marche.
al final le cogeré el gustillo a esto de ir de juicios...
rascaré en la basura, os seguiré poniendo a la mierda delante para que la palpéis, esto no se acaba con un juicio, esto da para mil páginas que yo nunca escribiré, da tanto de sí y sin embargo es tan poco...
creo que soy de los pocos que convierten a sus sueños en realidad, conmigo no vais a poder, os llevo ya dos de ventaja, soy el viejo recurso del subtítulo cuando no quedan recursos y se pretende ser original; ofendidos míos, ¿para cuando la tercera guerra mundial?...
llega el afilador, por aquí viene soplando su armónica, saquemos a los cuchillos de sus fundas.

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Miguel Ángel Lizaranzu

Lucena, España
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Liza y el escuadrón de 1ºC (por Mori) La cafetería era roja, de madera, con luces cálidas envolviéndolo todo, sonaba una canción en la caja de música, "La carta" de los Enemigos, los clientes sorbían café, las dos camareras charlaban sobre algo sin importancia, hacía una tarde rara y el cielo anaranjado comenzaba a bostezar. En realidad todos estaban comenzando a bostezar, el día lo exigía a gritos.

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