06 - No tenía por qué ocurrir nada.
30 junio de 2003, Sevilla
No tenía por que ocurrir nada, pero ocurrió.
El día se había levantado caprichoso, era uno de esos días calurosos, pesados, húmedos y semi-sofocantes.
La velocidad y el tocino se habían aliado para complicar aún más su rareza.
Pero no se quedó ahí la cosa. La situación se volvió más estúpida si cabe.
Los arquitectos pretendían construir ese día las casas por el tejado, frente a la perplejidad de los albañiles que veían impotentes como cada ladrillo que pretendían ubicar en el aire se les caía al suelo una y otra vez, aunque, claro, el patrón es el que manda y miles de ladrillos fueron desperdiciados en aquel día confuso.
Los monarcas del país, en un arrebato inuasual en su casta "casta", abrieron el dormitorio real para que los vagabundos más andrajosos de la capital fornicasen e hicieran sus necesidades en la almoada de la reina, nadie comprendía mucho, pero si lo habían decidido sus majestades, por algo sería.
Judíos y Palestinos firmaron un pacto de intercambio de parejas, los unos se follarían a las mujeres de los otros y viceversa, al día siguiente podría ser el fin del mundo, pero ese día se había levantado de un modo idiota y ni eso ni nada importaba mucho realmente.
Alfredo "el rano", el hombre más "ciego" de la ciudad, no notó gran cosa, para él, lo surrealista era la rutina diaria de cada día, bebía como un cosaco desde las doce del medio día y paraba cuando caía desfallecido al suelo.
Le gustaba oir a los "Ramones", pero como no tenía aparato de música se conformaba con cantar las letras él mismo. Las había memorizado todas en su adolescencia, tenía veintisiete años y desde los dieciseis tarareaba "Sheena is a punk rocker" y "We want the airwaves".
Vivía para beber y bebía para vivir. Alfredo era sencillo, un borracho del copón divino, pero sencillo.
El dinero, aunque fuera poco, lo sacaba de una paga que le daba el estado por inútil.
Había demostrado en los juzgados que era un ser antisocial y que no estaba loco, nadie sabía como lo había hecho, Alfredo tenía mucha labia cuando quería...
El caso era que aunque el día fuese muy tonto, Alfredo no notaba la diferencia.
Había cien monjas con vibradores atados a sus cinturas follandose entre ellas en la parada del autobús, Alfredo pasó por su lado y contempló la escena, le pareció de lo más natural... ni se inmutó, el cabrón...
A eso de las dos y cuarto pasó cerca del palacio real y echó una meada en la almoada de la reina, como si tal cosa, le tocó las tetas a la infanta y se fue a buscar un bar.
Se bebió doce cervezas.
El camarero estaba ahorcado del ventilador y cantaba "María la portuguesa", desde allí, dando vueltas, le decía a Alfredo que se sirviera él mismo y eso hacía.
"No pienso pagarlas", le dijo Alfredo, pero al camarero no parecía importarle mucho.
Desde allí, cogió un autobús que le llevó hacia cualquier lugar, conducía un mono vestido de botones.
Alfredo no pagó el billete, se bajó donde le salió de la polla, y en la misma parada había varios albañiles llorando por la cantidad de ladrillos rotos que recogían del suelo, tampoco le sorprendió esto.
Encendió un cigarrillo y se quemó el bigote con el mechero, después de cagarse en dios, continuó caminando.
"Otro día aburrido", pensó, "voy a beber un poco más", y eso hizo.
El siguiente antro, tenía nombre y apellidos :"Taberna azul de Barba-blanca", otras doce cervezas.
"Si sigo a este ritmo, me fundo la paga en dos días, luego tendría que gorronear y eso sería más difícil..."
A "el rano" le daba mucho coraje gorronear, nadie sabía porqué, ya que le encantaba irse de los bares sin pagar, aún a riesgo de que lo cogieran y le dieran de hostias.
A pesar de que Alfredo "el rano" fuera un hombre difícil de comprender, a la misma hora George Bush Jr. salía en todos los televisores chupandole la polla a los propietarios de unas conocidas marcas de motos y de refrescos, via satélite, pero esto a Alfredo también le sudaba el nabo.
El día mandaba güevos, pero más mandaban los huevos de Alfredo.
Con todo el cebollón en la cabeza, Alfredo no se preguntaba porqué el dueño del "Barba-azul", rodaba una "snuff-movie" en la barra de su garito con público baboso presente ni porqué a la protagonista, una niña de unos diez años, parecía gustarle tanto.
Él cantaba "Blitzkrieg Bop" y además lo hacía bien, la voz de Joey Ramone, no era fácil de imitar.

mAGA dijo
Tito te dejo un enlace para que veas tu GENIO Y FIGURA de Chavela:
CHAVELA V.PARA LIZA
20 Diciembre 2006 | 07:54 AM