El profesor de antropología Wilfrauden, era un hombre solitario y taciturno. Su cátedra en la universidad de Dunbitch , Nueva Inglaterra, (estas cosas siempre pasan en América...) era en realidad una excusa.
Su verdadera pasión había sido desde siempre el canibalismo. Le encantaba comerse a sus alumnos, sobre todo a los más regordetes.
Wilfrauden había tenido una infancia feliz, sin traumas, era sólo que un día decidió probar la carne humana. Por pura curiosidad. Y se comió a su madre.
Desde entonces comía sólo carne humana. Tenía miles de víctimas a sus espaldas, pero nunca nadie había encontrado pruebas contra él.
En clase de antropología, recalcaba mucho que en las civilizaciones antiguas se practicaba el canibalismo, que era una practica frecuente y que a nadie le parecía mal.
En los exámenes que hacía también preguntaba mucho sobre el tema, dándole más importancia a este que a otros de muchísima más relevancia.
Por ejemplo, en el Paleolítico cuando daban los sistemas de organización social o el desarrollo que experimentaba la instrumentos utilizados por el hombre tanto para cazar como los útiles en la cocina, él siempre hacía algunas preguntas tipo "test" en las que hacía referencia al tema: "¿Se practicaba o no el canibalismo en el Paleolítico? si__ no__ (marcar con una x)" o "¿Estaba mal visto el canibalismo en "tal" sistema de organización social? (tema a desarrollar)"...
Los alumnos estaban perplejos y cuando alguno de ellos desaparecía misteriosamente, todos bromeaban y hacían chistes, "Seguro que se lo ha comido el Willfrauden"...
Pero llegó un día en que las desapariciones misteriosas se hicieron preocupantes, en una clase de ciento un alumno desaparecieron todos menos dos.
El profesor se los había comido a todos ellos en poco más de un trimestre y Wilfrauden se había puesto realmente obeso, más que andar parecía que se deslizaba con su propia grasa...
Los últimos dos alumnos que quedaban comenzaron a pensar seriamente que aquellos chistes ocultaban algo más que simples gracias.
Un día, después de las clases, decidieron espiar a Wilfrauden y lo siguieron hasta su casa.
Observaron atentos a través de la ventana del comedor como el profesor recalentaba algo grande en el microondas, cuando lo sirvió, a pesar de que la carne estaba muy hecha, pudieron apreciar que aquello era un culo, dos enormes cahetes cocinados con su guarnición y todo.
Al observar las nalgas humeantes, los muchachos sólo pudieron vomitar.
Wilfrauden masticaba y tragaba aquellas posaderas como si fuera un pavo de navidad.
Se limpiaba la boca con una servilleta y atacaba al siguiente bocado, aquel cerdo inhumano se estaba comiendo a alguno de sus compañeros. Sintieron rabia.
Pero, es sabido por todos, que los estudiantes universitarios son un poco idiotas, a estos no se les ocurrió otra cosa que irrumpir de una patada en la morada del ogro.
-¡Profesor Wilfrauden, le hemos cazado!- gritaron los dos alumnos.
-¡BURP!- eructó el profesor.
-Muchachos... esto no es lo que parece...
-¡Sí que lo es!, ¡lo que se está comiendo usted es un culo!
-Bueno, sí... ¡pero es el culo de Roberson! ¡a nadie le caía bien ese tipejo!
-Ese no es motivo suficiente para asesinarlo y comérselo después! ¡además...¿qué ha sido de los otros noventa y nueve alumnos?, ¿eh?, ¿dónde están esos noventa y nueve culos?
-De acuerdo, me habéis cazado, chicos... pero antes de que llaméis a la policía, me gustaría que probaseis un bocado de esto para que me comprendieseis mejor...- los chicos se miraron y dudaron.
-No podéis hablar de una cosa que no habéis probado...
-¡Tampoco probamos las drogas y sabemos que son malas, malas, malas, malísimas!
-Ya, pero los cachetes de Roberson están deliciosos, y no son ninguna droga...- el profesor pinchó el tenedor en un trozo de carne- además, está aliñado con almendras y salsa "al chilindrón"...
-Al chilindrón... mierda... es mi salsa favorita...
-Almendraaas...- los dos se relamían.
-De acuerdo, pero solo porque aún no hemos cenado y tenemos hambre...
-Sí, será sólo un mordisquito...
Los dos muchachos masticaron y tragaron la carne.
-¡Dios está buenísimo! ¡este cabrón de Roberson sabe a gloria bendita!
-¿Podemos dar otro bocado?
-Claro que sí, hijos míos, en las neveras del sótano tengo carne de sobra para una semana
-Está bien, no le denunciaremos, a cambio de que usted nos invite a cenar todos los días...
masticaban felices y sonreían
-Bueno, eso supondrá aumentar la cantidad de piezas, tendré que empezar con los profesores que odio y la clase de segundo B, esos bastardos de inglés...
-¡Cuente con nosotros para despiezarlos, profesor!
Y desde entonces, aquellos dos alumnos, fueron los alumnos más aventajados de la clase de antropología del profesor Wilfrauden. ¡Y aprobaron con nota!.
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Este blog (www.lacoctelera.com/lizaranzu) tuvo una anterior versión que estuvo mes y pico colgada en MSN Spaces.
Nos lo borraron los administradores por poner esa foto que véis ahí arriba... un culo masculino.
La verdad es que se trata de un culo realmente feo, incluso peludo en algunas zonas.