La casa de los relojes suizos
16 de junio de 2003, Sevilla
Resulta divertido hablar de espiritualidad, el refugio interior, el paraíso secreto que, se supone, todo hombre lleva dentro de sí mismo.
Yo tengo mi santuriao privado en la mente, y cuando me agobio, pienso en él y me relajo.
No siempre funciona, pero es bueno para las noches de insomnio o para cuando sientes ganas de matar a algún hijoputa que te está jodiendo el momento.
Lo llamo "la casa de los relojes suizos" y es un sitió imaginario que recuerdo de un sueño.
En el sueño, yo estaba en la nieve, en una montaña, hacía mucho frío aunque el paisaje permanecía sereno, quiero decir que ni soplaba el viento ni había grandes tempestades, sólo yo y el paisaje tranquilo de fondo.
Apareció ante mí, como en el cine, en el siguiente plano, frente a frente, un enorme caserón de madera, parecido a un gran valneario, hecho a base de troncos de árbol y decorada toda su fachada con enormes relojes de cu-co, de relojes suizos que funcionaban a la vez, pero sin hacer ruido, con un "tic-tac" de lo más cariñoso, miles de relojes decorando la fachada, la puerta estaba abierta, y en el umbral estaba yo.
Estaba en la gloria, ya no hacía frío, era perfecto, un paraíso de bienestar con solo estar allí, dentro sería mejor sin duda, pero no era necesario pasar, porque yo ya estaba bien afuera y no visité el interior de la casa, me quedé allí extasiado respirando y viviendo aquel momento.
Utilicé esta anécdota del sueño para una obra de teatro, para ilustrar a la utopía por autonomasia.
He vuelto a soñar en más ocasiones con la casa, y nunca entro dentro, soy feliz sin entrar, rodeado de relojes de madera que sólo hacen ruidos cariñosos.
Yo la situo en Sierra Nevada, y me gusta inventarla como leyenda, como imaginando que realmente existe ese sitio y que yo algún día lo encontraré y permaneceré feliz frente a su umbral.
Este sueño es de 1998, y es muy intenso, tan intenso como para que yo a mis años escriba acerca de este tipo de gilipolleces.
La casa de los relojes suizos es un símbolo muy personal que me hace pensar a menudo acerca de la sencillez de las cosas, del camino pausado del exceso, del reposo, de la energía desperdiciada.
Quiero morirme allí, porqué sé que lo haré bien y sin miedo, quiero que la eternidad consista en mirar una casa de madera adornada por relojes silenciosos.
No quiero psicoanalizar mi sueño, sólo rezo para volver a sentirlo una y otra vez, porque nunca se hace aburrido, nunca es pesado, tan solo tranquilo y sinuoso.
Me gusta escribir sobre esto, me hace sentir muy bien.
No me importas para nada, raza humana, cuando estoy en mi caserón de madera.
Yo sí tengo (si no el poder) la libertad absoluta.
Ese ejercicio consiste en ir a vender la vida, esa vida de mierda que creemos vivir a diario, ya seas pordiosero, ricachón insaciable o etíope.
Esta historia consiste en "reblandear" la realidad, no con drogas ni con sueños, ni evadiendose de la "idem" para no matar al hijoputa de turno, no, no se trata de eso.
¿Estoy perdiendo aceite de nuevo?, ¿otra vez empieza este tío a darnos la puta brasa?, noooo, la tranquilidad también es violencia, la paz en su centro, sólo es pura violencia.
La violencia de mi sueño es paz. Mí paz.
Reivindico este pesar de alegría, esta fabulosa pesadilla de nombres varios.
La pelea impertinente contra la quietud.
Vosotros a lo vuestro y nosotros, nosotros siempre "a lo otro". A "ello" voy, a dejaros siempre en bragas y sin aclararos una mierda, porque no lo sé, porque no lo comprendo, porque yo y mi maldita casa, me las pueden meter por el culo.
Es hora de devolver todo lo que robamos, lo que nos dejaron y lo que prestamos, ahora, dentro de poco, todos en pelota. Con la penúltima luz del atardecer, tendremos que olvidarlo todo.
Hacer prosa o hacer poesía, dejarlo claro, ¿artículo o crítica?, ¿jerogríficos u horoscopos?.. joderos.
Yo he comenzado esta charla, y también yo pienso acabarla. "Un, dos, tres, responda otra vez", "cu-cu", "cu-cu", tirorareen-ra-ren".

maga dijo
Hola Miguel Angel, me encantó tu artículo, que parece que escribiste para ti mismo y sí, tiene su fondo, aunque tu no quieras enfocarlo como psicológico, lo es.
Uno tiene sus propios recursos para refugiarse en sí mismo, de la manera que sea, pero algo que te ayude a sobrevivir, a formatear tu sistema y sí, dejar todo y todos fuera.
Yo tambien, cuando me siento sobrepasada o dolida, cierro los ojos y me refugio en mi, talvez en una imagen vencida, pero en paz, una imagen yogui de mi misma.
Bueno, creo que ya aluciné, pero espero me entiendas.
De acuerdo contigo, en el cerebro está todo y hay que utilizarlo, si no , para que lo tenemos?
Te mando un abrazo.
Maga.
p.d. Por cierto me gustó tu sitio y tu estilo, espero volver a visitarlo.
9 Agosto 2006 | 08:59 PM