La fosa estrecha de Juan Simón - 7. Cerveza, destilados, música y charla
LA FOSA ESTRECHA DE JUAN SIMÓN
Capítulo 7 - Cerveza, destilados, música y charla
La cerveza empezaba a subir, los chicos se pasaron a las bebidas destiladas, yo seguí con la cerveza.
Ballantine's - Pepsi para Gran Gordo, Bombay - tónica para Félix y Barceló - cola para Fritz.
Yo pedí una sabrosa Grimbergen triple.

Sonaba buena música, algo importante cuando se esta bebiendo relajadamente.
Otis Redding y su maldito muelle de la bahía.
Había juventud en el lugar, demasiada, como siempre.
Las paredes estaban decoradas con posters de buenas películas, La parada de los monstruos, La naranja mecánica, Las Hurdes, tierra sin pan... faltaba preguntarle al camarero y dueño del local, si de verdad las había visto todas.
Pero no lo hice. Me quedé sentado con mis amigos escuchando a Otis Redding y bebiendo de mi copa fría recién salida de la nevera.
Era extraño como evitábamos el tema, no hacía ni dos horas que Mizifú había pasado a la historia, nuestro Mizifú, el gato andrógino, el hombre que excitaba a los hombres...
Supongo que a todos nos rondaba aquello por la cabeza, pero nos empeñábamos en ocultarlo entre alcohol y nicotina, tenía miedo de que llegara la hora de los "terroncitos".
Estuvimos meando, luego pedimos una ronda más.
- ¿Algo nuevo que hayas leído? - preguntó Gran Gordo a Félix.

- En realidad no es nuevo, pero sí para mí, ya lo conocía, había oído hablar de él, pero nunca lo había leído, Céline, "Viaje al fin de la noche", impresionante, imprescindible, inevitable...
Cuando Félix se ponía pedante, me sacaba de las casillas.
Félix era comida aparte, era un niño bien, sus padres siempre habían tenido mucho dinero, y dos buenos trabajos que los protegían de las inclemencias del mundo, ella era médico, y él catedrático de filosofía en la universidad.

Había escrito varios libros su padre, y había superado los cinco mil ejemplares de venta. Félix creció rodeado de amabilidad y dicha, conocía el mundo por los libros, no sólo por los de su padre, lo sabía todo de los grandes, y no me refiero a Shakespeare ni a Calderón, conocía las obras de Bukowski, de Knut Hamsum, de Dostoyevsky, conocía la filosofía de Nietzsche y el cinismo de Thomas Bernard, conocía a todos los autores que merecían la pena ser leídos, y a ellas también, la Duras, la Nin, la Wolfe... pero no había vivido una mierda, y fué a esa edad cuando nos conoció a nosotros, en nuestra puñetera adolescencia, esa de la que nunca pudimos salir, un apéndice de la infancia, nada más... justo cuando Gran Gordo acababa de salir del correccional, ¿por qué se empezó a relacionar con nosotros y porqué sus padres se habían mudado al barrio viejo?, es algo a lo que no puedo responder, supongo que quería vivir fuera de la biblioteca que era su cerebro, a todos nos gustó su elocuencia y su manera de resolver problemas con las palabras, a los grandes males, grandes frases hechas...
Aunque temblase como un pajarito recién nacido cuando la situación se presentara dando patadas y él no supiera ni dónde estaba, ni qué ser, ni qué hacer, ni como morirse, como todos, pero era bueno con las palabras y, en su necesidad de buscar vida, sus discursos nos ahorraron más de una paliza. Todos queríamos a Félix el gato, juntos formábamos un equipo de necesidad y sabiduría en el que nos sentíamos a gusto.
- Después de la segunda guerra mundial a Céline lo deportaron de Francia acusado por la resistencia de colaboracionista con los nazis, apasionante.

- "Arriesgado", eso seguro... - dijo Fritz con rentintín a la continua sarta de palabras cultas que salían de la boca de Félix - en aquella época estaba de moda no ser nazi, tenían muy delimitado el rollo ese de los buenos y de los malos...
- "Azo-faifo" - dije yo y todos me miraron riéndose de Félix - Adolfo Hitler me cae bien...
- Y a mí - dijo Gran Gordo.
- Y a mí - dijo Fritz.
- A mí no deja de parecerme un gilipollas más con mucha suerte - dijo Félix.
- Precisamente - dije - me parece cojonudo todo lo relacionado con esos hijos de puta, Nerón, Calígula, Napoleón, Stalin, Hitler... tenían la suerte del poder, del poder hacer todo lo que les saliera de los huevos sin tener que rendir cuentas a nadie... - me empecé a poner interesante, no me lo creía ni yo... - ¿quieres follar con la tía más buena del reino?, el chocho es tuyo, ¿quieres matar a algún cabrón que te jodió en el pasado?, hecho... eso es poder... la verdadera libertad consiste en hacer daño a quienes te rodean... "Hágase mi voluntad".
- Todos los tiranos acabaron asesinados o suicidandose - dijo Félix.
- Me caes mal, cabrón, ¡muérete!, ¡muérete! ¡bang, bang! - imitó Fritz el gesto de dos disparos con la mano del cubata.
- ¿Y qué?, todos acabamos muertos, capullo, si ese es el precio a pagar por una vida de puta madre, yo pongo el culo, ¡qué cojones!, además, algunos de esos cabrones murieron en su camita rodeados de su puta familia y llorados por la misma gentuza a la que habían puteado - concluí yo.
- De acuerdo, me has convencido, págate otra ronda - me desafió Félix.
- Sirve a estos cabrones otra de lo mismo, a ver si revientan... - y el camarero y dueño del garito obedeció.
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1. Extraño prefacio
2. La ruleta rusa
3. Veinte euros de diesel
4. Gran Gordo
5. La Iguana, nuevas sensaciones
6. Cuatro jarras de cerveza

mel dijo
Ya te di mi opinión acerca de "la fosa..." en su día, y ahora no toca eso. Me parece genial que te prestes a estos menesteres digitales tan "mohernos sais sipotaes", a veces debe ser un coñazo aguantar a ciertos personajes derramando su sabiduria sobre textos ajenos,buscando cual psicoanalísta argentino el origen satánico de tan repugnantes blasfemias.
Por otra parte lo cierto es que podrías añadir al blog algunos de tus dibujos, que se que los tienes,y como no, algo de musica de amc, (eso se lo dejo a nito que és el que te esta armando esto), y asi le quitas al blog este rollo literato que me esta haciéndo sudar con las tildes, comas , y demas...joder quer mal voy a quedar.................................................... au revoir¡
23 Agosto 2006 | 10:06 AM