La fosa estrecha de Juan Simón - 16. Os anda buscando
LA FOSA ESTRECHA DE JUAN SIMÓN
Capítulo 16 - Os anda buscando
Seguí la ruta del bulevar y me metí en una de sus calles peatonales, la conocida como "La senda de los elefantes", la calle de los borrachos.
Me disponía a entrar en un bar que ni siquiera tenía nombre cuando me encontré a La Iguana trapicheando con unos guiris. Los apartó a un lado gentilmente y se me acercó.
- Te andábamos buscando hace un rato, cocinero.
- Sí, bueno, amor... todo el mundo me anda buscando a estas horas... - me dijo tranquilamente - ¿qué tal el viaje?, ¿os ha defraudado el tito Iguana? - hacía su típico teatro de gestos bien estudiados y se tocaba con frecuencia la nariz. Iba de farraca hasta las cejas.

Yo me tocaba con demasiada frecuencia el lacrimal. Estaba rojo como el infierno.
- Ha sido cojonudo, íbamos a por más...
- Hoy ya no podrá ser, amor, pero tengo otras cositas que sí que podrían interesaros...
- Déjalo, por hoy ya está bien...
- ¿Y el resto de los niños?
- Por ahí.
- Mizifú os anda buscando, lo ví hace un rato... - se me formó un nudo en la boca del estómago.
- Oye, Iguana, ¿te estás quedando conmigo, u os habéis puesto de acuerdo algunos listillos para joderme la noche?
- Yo sólo jodo con quien legalmente puedo, y es con mi esposa - dijo la Iguana sonriente.

- Mizifú no está, no puede ser, ¿entiendes?, no existe... ¿Tan colocado vas?
- Escúchame, amor... Para mí la noche acaba de empezar, y te digo que he visto a Mizifú con una tía buena hace apenas unas horas, justo después de que os marchárais, ¿vale?, y me ha preguntado por vosotros... no sé yo quien va peor... mi madre siempre decía que si no sabes mearla no te bebas la cerveza...
- Tu madre era una sabia, Iguana... si lo vuelves a ver dile que lo esperamos...
- O.k., amor, te dejo, que tengo negocios... - regresó con los guiris.
Estaba realmente nervioso. Entré en el bar y pedí whisky. Aquello no podía ser real. La misma confusión, dos personas diferentes, una misma noche. ¿Y si no había muerto?. No. Nadie podía sobrevivir a aquel disparo. Yo mismo lo había enterrado en el huerto de Fritz. ¿Se me estaba recalentando el cerebro?. Un hermano gemelo. Ni de coña. Un tipo parecido que nos conocía. Pero yo no conocía a ningún tipo parecido a Mizifú.
¿Qué coño era todo aquel fregao?.¿Era realmente la jodida noche de los muertos vivientes?...
No lo sabía.

Entradas anteriores
1. Extraño prefacio
2. La ruleta rusa
3. Veinte euros de diesel
4. Gran Gordo
5. La Iguana, nuevas sensaciones
6. Cuatro jarras de cerveza
7. Cerveza, destilados, música y charla
8. Pleamar
9. Risotadas

Maga terrenal dijo
Hola Liza, muy interesante tu serie, como siempre. ficción o realidad?
Ah y ya leí la reseña que hace de tu persona, ese amigo tuyo. Qué envidia. De esos amigos quisiera tener. Por supuesto, el material para inspirarse lo das tu.
Buenaza.
Saludos
19 Octubre 2006 | 07:21 PM