La fosa estrecha de Juan Simón - 17. Enfermo
LA FOSA ESTRECHA DE JUAN SIMÓN
Capítulo 17 - Enfermo
Algún recuerdo del viaje. Podría estar alucinando aún... un "Flash-back"...
Pero no estaba drogado ni borracho cuando nos llegó nuestro amigo conocido y su novia en el "Tank dominion".
Podrido de cansancio. Hasta el silencio se detuvo a escucharse.
Cuando llega el dolor, nunca viene solo.
Me bebí la copa del tirón. A conciencia. Huir, huir. Si las cosas se ponen feas, mejor huir. ¿Y qué otra cosa mejor que hacer cuando no quedan sitios para desaparecer?.

Tirarse por el puerto con un bloque de hormigón atado a los pies era una opción. Pero nunca como el riesgo que acarreaban las partidas de ruleta en el chalet de Fritz.
Sin riesgo, no había diversión. Ese era un secreto que desconocían los suicidas.
Me sentí afortunado. Todo se confundía con la borrachera que poco a poco, se iba dejando colgar de mis hombros.
Con la prisa y con el estorbo. Estaba perdido. Sin riesgo. Flojo y flácido. Incluso más dulce. Llorona...
Balbuceé algunas palabras, nada descifrable, sin coherencia. Vacío. Vacío. Vacío absoluto. Lleno hasta bosar por la mala leche de mis actos.
Yo era inocente, como el "Naima", seguro de mí mismo... NADA.
La jodida NADA lo sabría TODO...
No era consciente de ninguna gran verdad.
Mizifú; él y toda su puta mierda, hacía un gran rato que habían sido historia, ¿por qué?, entonces, aquellos pensamientos no dejaban de repetirse, de resabiarse, de saber qué ya habían sido... el mundo era un pañuelo lleno de mocos, y los constipados más torpes, coincidíamos siempre en el mismo cleenex.
Sentí unas horrorosas ganas de llorar. Pero no podía hacerlo. ¡No podía permitírmelo!.

Salí a la calle y me acurruqué en una esquina. Me derramé. Sin piedad. Alguien se me acercó y me ofreció su ayuda. No sabía si era hombre o mujer. Lo mande al infierno directamente. Me cagué en su puto dios. Y mientras apretaba los dientes, oía de costado, como el personaje maldecía y se arrepentía de haber prestado su ayuda al hijo de un dios menor... mientras lloraba, sonreía como un gran gordo cualquiera... asesinando lo que molestaba.
Un juego de remordimientos innecesario.
Salí valiente del escondrijo, muy cercano al orgasmo.
Sin conseguir nada, pero todo recto y mirando hacia mi futuro de mierda. Cuando te pareces a lo que menos quieres parecerte. Y fluye y sigue. Y toma y tacá. Y muérete y jodete después.

Y continúa la noche, pero tus huesos, sin calcio ni materia que los alimente, se quedan pegaditos al sueño que intentabas ser y luego... más de lo mismo.
Come y caga, y en última estancia, vomita si puedes, pero no demasiado a menudo.
Eché toda la pota en el retrete más sucio que cabeza pudiera imaginar, con todas las baldosas blancas (por llamarlas de alguna manera) recogiendo sin mucho entusiasmo mis tropezones venenosos. ¿Qué más daba que mi vómito bautizara a aquel retrete asqueroso, lleno de casualidades y de preguntas? .Queriendo saber siempre más.
Caminé tropezando un rato, entre mi aliento asqueroso y la servidumbre pasiva de los que soñaban con ser esclavos.
Yo fuí uno de ellos, pero ellos nunca fueron siquiera, un trocito mío.
La noche estaba echada. Mizifú en su lecho. Y yo, más perdido que una ladilla que se ha ido de excursión desde el cojón hasta el sobaco.
Entradas anteriores
4. Gran Gordo
5. La Iguana, nuevas sensaciones

Maga dijo
hola Tito, espero que est÷es muy bien. Sabes, el paquete no ha llegado. Te agradeceria mucho me escribas a mi correo y me des la clave del envio ¿folio y la via por donde la mandaste y la fecha pra reclamar...
te mando un beso, corazon
27 Marzo 2007 | 06:32 PM